Entregar informes de inteligencia policial parciales al ministerio del Interior, suspender la vigilancia secreta a los domicilios del Presidente Boric y la ministra Siches, e informar antes a las ex autoridades del gobierno de PiƱera que al actual Ejecutivo serĆan parte de su arsenal para combatir a los que el propio general ha denominado āenemigos morales y polĆticosā.
El lunes 20 de diciembre el general Luigi Lopresti convocó a sus subalternos de mayor confianza a una reunión en el sexto piso del edificio que alberga a la Dirección de Inteligencia Policial de Carabineros (Dipolcar), ubicado frente al Centro Cultural Gabriela Mistral, cerca de la intersección de la calle Portugal con Alameda.
El motivo del encuentro era analizar la victoria presidencial de Gabriel Boric el dĆa anterior. Los Ć”nimos eran de funeral. No era un misterio en las oficinas y pasillos de la Dipolcar que Lopresti y algunos de sus cercanos abogaban por la candidatura del ultraderechista JosĆ© Antonio Kast. Hablaban abiertamente de ello.
āNo sĆ© quĆ© va a pasar con nosotros ahoraā, dijo Lopresti en esa reunión. āBoric harĆ” desaparecer nuestra instituciónā. Todos asintieron. āGanaron los que estaban en las calles animando los actos vandĆ”licosā, prosiguió. āGanó nuestro enemigo polĆtico y moralā.
Nadie en la reunión se sorprendió con los dichos del general Lopresti. Hace meses venĆa hablando de que āJadue, Boric, todos ellos son nuestros enemigos moralesā, y la mayorĆa de los presentes concordaba -y concuerda- con esa visión polĆtica.
āEl perfil polĆtico de la oficialidad (de la Dipolcar) estĆ” muy marcado, es muy de derecha, pero de una derecha de los aƱos 60 y 70 que ve enemigos polĆticos en todos ladosā, afirma una persona que conoce el proceso de elaboración de documentos de inteligencia. āY este gobierno estĆ” en riesgo de que le informen mal o le informen tardeā.
Lopresti, segĆŗn confidencian varias fuentes policiales que han interactuado con Ć©l, estaba convencido de que con la llegada de Apruebo Dignidad al poder, no sólo corrĆa peligro la continuidad de Carabineros como institución, sino que en lo inmediato su carrera policial estaba terminada. Cuando unas semanas despuĆ©s, el 4 de enero de este aƱo,Ā CĆper reveló que Lopresti habĆa sido uno de los oficiales a cargo de espiar a los lĆderes estudiantilesĀ durante las protestas de 2011 -entre ellos a Gabriel Boric, Camila Vallejo y Giorgio Jackson- el general estaba seguro que, a mĆ”s tardar en marzo, cuando estos mismos entraran triunfantes a La Moneda, pasarĆa a retiro.
Sin embargo, ello no ocurrió y desde esa reunión del 20 de diciembre Lopresti ha trabajado sigilosamente para socavar de distintas maneras al nuevo gobierno, según confidencian varias fuentes de Carabineros.
Para este artĆculo, INTERFERENCIA conversó con varios funcionarios que pidieron la reserva de su identidad por temor a represalias laborales. Nuestro medio comenzó estas indagaciones hace algunas semanas y, en algunos casos, se reunió en dos o mĆ”s ocasiones con algunas de estas fuentes. TambiĆ©n obtuvimos acceso a diversos documentos que, por el mismo motivo de resguardar las fuentes, sólo serĆ”n parafraseados.
Con todo, el cuadro que emerge de toda esta documentación y antecedentes es preocupante. Hay indicios de que la Dipolcar, cumpliendo órdenes emanadas por su director, ha estado en una campaña por obstaculizar al gobierno.
āEl perfil polĆtico de la oficialidad (de la Dipolcar) estĆ” muy marcado, es muy de derecha, pero de una derecha de los aƱos 60 y 70 que ve enemigos polĆticos en todos ladosā, afirma una persona que conoce el proceso de elaboración de documentos de inteligencia. āY este gobierno estĆ” en riesgo de que le informen mal o le informen tardeā.
SegĆŗn un funcionario policial que conoce a varios integrantes de la plana mayor de la Dipolcar, āla estrategia del general Lopresti es aumentar la percepción de ingobernabilidad y para ello su tĆ”ctica es dejar de hacer, ocultar informes, relajar la guardia, una suerte de huelga de brazos caĆdos en temas sensiblesā.
Se trata de cosas que, de todos modos, son muy difĆciles de comprobar. ĀæCómo saber si los informes que Lopresti entrega en las reuniones semanales que tiene con personeros del Ministerio del Interior ocultan información o no entregan toda la información? āEn las reuniones de la ANI (Agencia Nacional de Inteligencia) nunca informĆ”bamos de todo lo que sabĆamos, y supongo que las tres ramas de las fuerzas armadas tampoco lo hacĆanā, asegura una fuente consultada. TambiĆ©n recuerda que incluso en el gobierno anterior de PiƱera, en las reuniones del alto mando de esa dirección para discutir quĆ© información se entregaba, la pregunta siempre era: āĀæQuĆ© no vamos a entregar esta vez?ā. Y cuĆ”ndo alguien preguntaba por quĆ© no, la respuesta era siempre la misma: āPara la próximaā.
Pero hay algunos hechos que llaman la atención y parecen dar sustento a las denuncias internas.
Por ejemplo, la Dipolcar ya no hace los patrullajes nocturnos en torno a las residencias particulares del Presidente y de la ministra del Interior. Era una prĆ”ctica no oficial que existió durante aƱos, tanto en los gobiernos de PiƱera como los de Bachelet, pero que desde marzo de este aƱo ya no se realizan. āLa rutina era que los agentes de la Dipolcar llegaban en cualquier momento de la noche, conversaban con la guardia policial, era parte del programa nocturno pasar por esos dos domicilios, pero ya no se haceā, afirma un funcionario al tanto de ello.
En este contexto, llama la atención que el actual Presidente ha sufrido mÔs brechas de seguridad que cualquier otro mandatario en los últimos 30 años. El 14 de mayo pasado, un escolta de Boric fue secuestrado en San Miguel, recibió un disparo en su brazo derecho y después fue abandonado por los desconocidos en la comuna de Colina, a unos 30 kilómetros de distancia.
Tres dĆas despuĆ©s hubo una balacera en el barrio Yungay, a pocas cuadras de la casa de Boric, en la que resultó muerta una mujer y hubo dos heridos.
Todas las fuentes consultadas insisten en que la actual dirección de la Dipolcar estĆ” integrada mayoritariamente por oficiales que no sólo son abiertamente de derecha, sino que suscriben a viejas ideologĆas como la Doctrina de Seguridad Nacional.
Con todo, distintasĀ fuentes de Carabineros aseguran que se trata de una polĆtica que se circunscribe a la Dipolcar y no a toda la institución. Es mĆ”s, muchos altos oficiales de distintas reparticiones coinciden en que el Director General, Ricardo YƔƱez, tiene una relación fluida con La Moneda y que la disminución de las protestas y movilizaciones sociales, que atribuirĆa al hecho de que la centro izquierda estĆ” en el poder polĆtico, le ha permitido un respiro a la institución.
ĀæBajo riesgo?
A comienzos de aƱo comenzaron a circular antecedentes Ā que apuntaban a la posibilidad de que estudiantes de varios establecimientos secundarios podrĆan reactivar sus protestas tras la vuelta a clases en marzo, tras casi dos aƱos de enseƱanza remota. Pese a ello, la dirección de la Dipolcar habrĆa decidido no darle mayor relevancia a este asunto.
No se sabe si Carabineros alguna vez entregó esa información a las nuevas autoridades. Lo que sĆ se sabe es que las acciones de algunos estudiantes fueron noticia durante algunas semanas de marzo y abril, con quema de buses incluidos. Al final, aseguran fuentes policiales, son sólo cuatro colegios de mĆ”s de diez mil -el Barros BorgoƱo, el Barros Arana, el Liceo de Aplicación y el Instituto Nacional- los que se han movilizado. āPero la sensación de desorden e inseguridad fue grandeā, afirma un funcionario policial.
Otro incidente que llamó la atención dentro de la propia institución policial fue la marcha del 1 de junio, convocada por varias organizaciones como acto paralelo a la cuenta pĆŗblica que ese dĆa realizó el Presidente Boric. āEstaba claro que en la Alameda con Cumming y en el barrio RepĆŗblica iba a haber mucha acciónā, comenta un funcionario de Carabineros ligado a labores de inteligencia, pero que no pertenece a la Dipolcar. Sin embargo, la Dipolcar emitió un boletĆn interno que calificó este evento en la categorĆa de ābajo riesgoā.
Ese boletĆn sirve a otras reparticiones de Carabineros, como la Dirección de Orden y Seguridad o las jefaturas de la zona Metropolitana, para disponer de los efectivos necesarios con el fin de hacerle frente al acontecimiento. Ese miĆ©rcoles 1 de junio apenas se desplegaron Fuerzas Especiales. Pero fue una jornada violenta. Hubo saqueos y dos Carabineros resultaron suficientemente heridos como para ser internados en el hospital de esa institución. Este hecho provocó que la Dipolcar recibiera los primeros reproches desde otras unidades de la policĆa uniformada.
“No son neutrales”
Todas las fuentes consultadas insisten en que la actual dirección de la Dipolcar estĆ” integrada mayoritariamente por oficiales que no sólo son abiertamente de derecha, sino que suscriben a viejas ideologĆas como la Doctrina de Seguridad Nacional.
Grupos extremos de derecha que han surgido en los Ćŗltimos dos aƱos no concitarĆan el interĆ©s de Lopresti y sus cercanos. āEntonces, ĀæquĆ© pasa?ā, asegura esta fuente. āQue muchos de los que trabajan en la bĆŗsqueda de información lo hacen en la dirección que le gusta escuchar a Lopresti. Y eso genera mala inteligenciaā.
āNo son oficiales neutralesā, dice un fuente policial Ā que se trasladó hace casi dos aƱos de la Dipolcar. āSon los resabios pinochetistas, por eso votaron y abogaron por Kastā.
Este misma fuente aseguró a este medio hace varias semanas que āno me extraƱarĆa que la oposición comience a adelantarse con buena información, a entregar antecedentes que tal vez ni el gobierno manejeā. Una semana despuĆ©s de esa conversación, el 13 de abril, la bancada del partido Republicanos le entregó a la ministra del Interior Izkia Siches un extenso documento que registraba mĆ”s de 3.500 ataques registrados en los Ćŗltimos aƱos en la AraucanĆa.
Varias fuentes consultadas por este medio aseguran que el general Lopresti incluso podrĆa estar suministrando información a algunos miembros de la oposición antes que al gobierno. No hay manera de comprobarlo de manera fehaciente, pero estas personas recuerdan la cercanĆa de Lopresti con el ministerio del Interior de PiƱera, en especial con el ex subsecretario Juan Francisco Galli.
En noviembre del aƱo pasado el general Ricardo YƔƱez iba a pasar a retiro a Lopresti. Una de las razones era que se habĆa descubierto que en numerosas ocasiones la Dipolcar suministraba información antes a La Moneda de SebastiĆ”n PiƱera que al propio Director General de Carabineros. La decidida intervención de Galli, ademĆ”s del entonces ministro del Interior Rodrigo Delgado, evitó su paso a retiro.
Funcionarios de gobierno que han participado de reuniones de seguridad a las que asiste Lopresti, tanto de la administración actual como de la de PiƱera, aseguran que la relación es normal, aunque confidencian que āel general parece tener una tendencia hacia teorĆas algo conspirativasā.
INTERFERENCIA trató de contactarse durante varias semanas y en reiteradas ocasiones con la ministra Izkia Siches y su jefe de gabinete sin obtener respuesta. También lo hizo con el subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, quien a través de sus asesores se excusó por estar con Covid.
TeorĆas conspirativas
Luigi Lopresti llegó a la jefatura de la Dipolcar en diciembre de 2019, despuĆ©s de ser bien evaluado por el entonces gobierno y el alto mando de Carabineros por coordinar los llamados equipos āintramarchasā infiltrados en las manifestaciones de la revuelta social de ese aƱo. Las unidades bajo su mando, cuando Ć©l estaba en el departamento de personal de Carabineros, produjeron muchos arrestos y formalizaciones. Pero a poco mĆ”s de dos aƱos de los hechos, la mayorĆa de los manifestantes formalizados por la evidencia producida por los āintramarchaā han quedado en libertad, no sin antes pasar meses en prisión preventiva.
A fines de 2019 Lopresti insistĆa en que la explicación de todo lo que estaba ocurriendo en las calles y plazas del paĆs encontraba una respuesta coherente en una teorĆa del neonazi chileno Alexis López Tapia llamada la āRevolución Molecular Disipadaā,
SegĆŗn varios funcionarios policiales que han trabajado bajo el mando de Lopresti en los Ćŗltimos aƱos, en especial desde el estallido social, sus fracasos -que incluyen una filtración masiva de datos policiales al medio de investigación periodĆstica CĆper en enero de este aƱo- se deben en gran parte a sus propios sesgos polĆticos.
āPara la actual Dipolcar subversión y extremismo son sinónimos de izquierdaā, afirma un ex funcionario policial que, por razones laborales, interactuaba con frecuencia con la dirección de inteligencia. Esta persona asegura que entre los cerca de 300 agentes que trabajan en esa dirección, todavĆa existe un puƱado dedicado a hacerle seguimiento a ex miembros del Frente Patriótico Manuel RodrĆguez. āĀ”ImagĆnate! Si sólo son un grupito de hombres mayores que se reĆŗne en torno a un vino para hablar de sus viejos tiemposā, dice.
En contraparte, grupos extremos de derecha que han surgido en los Ćŗltimos dos aƱos no concitarĆan el interĆ©s de Lopresti y sus cercanos. āEntonces, ĀæquĆ© pasa?ā, asegura esta fuente. āQue muchos de los que trabajan en la bĆŗsqueda de información lo hacen en la dirección que le gusta escuchar a Lopresti. Y eso genera mala inteligenciaā.
Funcionarios policiales que han estado en la sede central de la Dipolcar recuerdan como a fines de 2019 Lopresti insistĆa en que la explicación de todo lo que estaba ocurriendo en las calles y plazas del paĆs encontraba una respuesta coherente en una teorĆa del neonazi chileno Alexis López Tapia. Llamada la āRevolución Molecular Disipadaā, en esta López argumentaba que la violencia callejera que se veĆa en Chile era parte de un secreto proceso revolucionario de toma del poder, dirigido en parte desde el extranjero.
Fue una teorĆa que no sólo cautivó a Lopresti, sino tambiĆ©n al entonces gobierno de PiƱera. Algunos ex funcionarios, tanto de Carabineros como de La Moneda, recuerdan que durante algunas semanas recibieron la orden de encontrar datos que apoyaran la teorĆa de que agentes extranjeros estaban agitando a las masas en Chile. āNo hay ni nunca hubo esa infiltración extranjera, nunca hubo evidencia alguna, pero costó convencer de ello a los altos mandosā, recuerda un funcionario policial que estuvo en esa Ć©poca.
Durante varias semanas de fines de 2019 e inicios de 2020, Lopresti ordenó poner las cerca de 15 lĆ”minas del PPT que resumĆa la teorĆa de López en una pared de las oficinas de la Dipolcar.
Por cierto, dos aƱos despuĆ©s, durante el estallido social en Colombia, el ex presidente de ese paĆs, Ćlvaro Uribe, tambiĆ©n le dio cierta credibilidad a la ārevolución molecular disipadaā.
INTERFERENCIA contactó al general Luigi Lopresti a travĆ©s de una mensaje a su whatsapp, planteando varios de los temas que se tocan en este artĆculo. El mensaje quedó como visto, pero hasta el cierre de esta edición no obtuvimos respuesta.
CrƩditos www.interferencia.cl



